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Historia del globo aerostático

Desde tiempos inmemorables, el hombre ha soñado con volar. El primer aparato eficiente para cumplir ese sueño fue el aeróstato pero desde el desarrollo de aeronaves altamente eficientes, los globos han sido relegados al área de deportes y diversión.

Un globo de aire caliente es conceptualmente la más simple de todas las máquinas voladoras y consta de tres partes, envoltura. canasta y quemadores. El envolvente está hecho de un nylon especial, ligero y muy resistente. La gran eficiencia de la canasta ha hecho que no varíe mucho desde que se inventó, sigue estando fabricada de mimbre porque es muy resistente y flexible. Aunque los globos no tienen sistema de propulsión, un cierto grado de control direccional es posible al hacer que el globo se eleve o descienda hasta encontrar vientos favorables.

El primero en lograr ascensión área en globo fue el sacerdote brasileño Barolomeu de Gusmao, ante la corte del Rey Juan V de Portugal en 1709. Este concepto era tan increíble, que el sacerdote fue acusado de hechicería y perseguido por la Santa Inquisición.

Las primeras ascensiones de globo universalmente admitidas fueron realizadas por los hermanos franceses Montgolfier, quienes experimentaron inspirados en el humo que ascendía por las chimeneas. Ante el Rey Luis XVI y la Reina María Antonieta de Francia en el Palacio de Versalles, en 1783 llevaron a cabo la primera exhibición en un globo de 11 metros de diámetro, llevando como pasajeros una oveja llamada Montauciel (ascenso al cielo), un pato y un gallo. El vuelo duró aproximadamente ocho minutos, cubrió 3 kilómetros y logró una altitud de 460 metros. Gracias a esta gran demostración, el globo aerostático se comenzó a conocer como “montgolfiere”.